Tricentenario de un traslado cantado a Cádiz

Tres siglos dan para contar muchas historias, pero en Cádiz se produjo un acontecimiento muy importante para su desarrollo hace precisamente 300 años.

Fue el traslado de la Casa de Contratación en 1717, donde tuvieron un gran protagonizado cuatro personajes claves. Si trasladásemos este hito histórico a 2017, sus nombres serían trending topic en Twitter, del hashtag #CasadecontrataciondeCadiz.

Pero vayamos por partes. Hace 300 años Cádiz era una de las ciudades más rica de España. Duplicó su número dehabitantes a lo largo del siglo XVIII, pasando de 40.000 a 80.000. Y si se tiene en cuenta a la población flotante, nunca censada, debió llegar a finales de la centuria a los 100.000 habitantes. Este crecimiento se debía fundamentalmente a la inmigración, procedente del norte de la península y del extranjero. Y es que por la Bahía pasaba buena parte del comercio de Europa con América. Así pues, la hegemonía de Sevilla tenía las horas contadas.

Una serie de circunstancias confluyeron para que se produjera el traslado, tal y como explica Manuel Bustos, catedrático de Historia Moderna de la UCA.

Había un problema de tipo técnico, que era la dificultad de remonte del río Guadalquivir para los navíos cargados con gran tonelaje, junto a la problemática que añadía la barra de Sanlúcar y los vientos. La Bahía de Cádiz, en cambio, era un puerto más accesible para el tráfico de las embarcaciones.

También había razones estratégicas. El rey Felipe V quería crear una plaza donde se pudiera asociar la Armada con el comercio de Indias, el más importante que tiene España en aquel momento.

En la Bahía ya existía ese comercio con América, permitiendo desde 1679 que los barcos atracasen en Cádiz. Las embarcaciones comerciales necesitaban protección que les proporcionaba la Marina frente a los piratas y las potencias enemigas que querían hacerse con el preciado botín. Así pues, interesaba que la Armada estuviese cerca del comercio naval y se crea el Departamento Marítimo de Cádiz. Posteriormente se añade el Arsenal de la Carraca para la construcción de embarcaciones militares y además se establece la Escuela de Guardiamarinas. Aquí se construyen los barcos de guerra que lucharían contra los ingleses, principal potencia naval del mundo en esos momentos.

Estos movimientos estratégicos-políticos se producen paralelos al traslado de la Casa de Contratación y del Consulado a Cádiz. Y finalmente existía una presión de los comerciantes para que tuviera lugar ese traspaso de poderes desde Sevilla a la tacita de plata. En Cádiz tenían un peso social y político importante, y apelaban a la lógica para concentrar todo el negocio en la Bahía. Una serie de ventajas aduaneras también colaboran para que Cádiz se convierta en un referente a nivel comercial en el siglo XVIII.

 

La Corona, con el Rey Felipe V al frente, estaba interesada en este traslado que tiene como figura fundamental a José Patiño y Rosales, elegido como nuevo intendente general de Marina y presidente de la nueva Casa de Contratación.

También adquieren relevancia la figura de Andrés de Pez, que trabaja favoreciendo la causa gaditana, junto al cardenal Alberoni, que ampara a José Patiño.

A pesar del traslado de la Casa de Contratación y del Consulado, desde Sevilla se siguen eligiendo los cargos de prior y consul, por lo que los comerciantes gaditanos tenían que trasladarse a la capital andaluza para votar. El Consulado es el organismo que agrupa la asociación de comerciantes autorizados por la Corona, donde además de gaditanos había roteños, portuenses e incluso jerezanos. Tenían una serie de privilegios, como resolver las querellas y desacuerdos el propio Tribunal del Consulado, que también podían recurrir al mismo órgano de la Casa de Contratación si no llegaban a un acuerdo.

Este organismo también estaba capacitado para cobrar impuestos, que luego revertían en beneficio de la institución y en sus propios intereses.

Fuente: La Voz Digital